IV Certame Internacional de Poesía “Manuela López”

Bases IV Certame de Poesía “Manuela López”

  1. El certamen está abierto a libros de poemas escritos en lengua castellana, sea cual sea la nacionalidad o el país de residencia de los participantes.
  2. Los participantes podrán presentar una obra de temática libre, con la condición de ser inédita (incluido Internet) y que no esté presente en otros certámenes.
  3. La convocatoria queda abierta desde el día de la publicación de estas bases y se clausurará el día 15 de octubre de 2020 a las 23:59 horas (UTC/GMT +1).
  4. La documentación se presentará en el Registro General del Ayuntamiento de Cacabelos, en la sede electrónica (https://cacabelos.sedelectronica.es) o en alguno de los lugares previstos en el art. 16.4 de la Ley 39/2015, de 1 octubre del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, dirigido a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Cacabelos.
    1. Opción registro presencial:
      Se presentará una instancia general acompañada de dos sobres:
      Sobre 1 “Poema”. Deberá contener el libro de poemas con su título y firmado con pseudónimo, con una extensión mínima de 400 versos y máxima de 700 o equivalente. En cuanto al formato, el documento presentará interlineado 1.5 y letra Times New Roman tamaño 12, sin sangría o margen.
      Sobre 2 “Plica”. Deberá figurar: datos de contacto del autor (nombre, apellidos, dirección postal y teléfono) y una pequeña biografía de unas 150 palabras.
    2. Opción sede electrónica:
      Se presentará una instancia general acompañada de dos ficheros:
      Fichero 1 “Poema”. Deberá contener el libro de poemas en formato PDF con su título y firmado con pseudónimo, con una extensión mínima de 400 versos y máxima de 700 o equivalente. En cuanto al formato, el documento presentará interlineado 1.5 y letra Times New Roman tamaño 12, sin sangría o margen.
      Fichero 2 “Plica”. Deberá figurar: datos de contacto del autor (nombre, apellidos, dirección postal y teléfono) y una pequeña biografía de unas 150 palabras.
  5. No se aceptarán modificaciones de los datos o de las obras una vez presentadas.
  6. Se establece un premio único que consistirá en la publicación de la obra ganadora del certamen.
  7. El jurado está compuesto por 5 miembros, todos ellos de reconocido prestigio y vinculados con el mundo de las letras.
  8. El jurado emitirá un fallo inapelable durante la segunda quincena de octubre de 2020, que se hará público a través del tablón de anuncios de la Sede Electrónica del Ayuntamiento de Cacabelos y mediante los canales de comunicación habituales del Ayuntamiento de Cacabelos y de la Biblioteca Pública Municipal de Cacabelos. Previamente, la organización se pondrá en contacto con los interesados para comunicar el fallo del jurado.
  9. El autor de la obra ganadora deberá estar obligatoriamente presente en la entrega del premio. Acordará con la organización del certamen su participación honorífica en los actos que se programarán al efecto. Los gastos para el desplazamiento y estancia estarán sufragados por la organización. Quedarán eximidos de esta obligación los residentes en el extranjero.
  10. Para consultas y aclaraciones se podrá contactar con la organización del certamen en la dirección de correo electrónico biblioteca@cacabelos.org, en los teléfonos 987547235 y 987546011 y en la página web https://www.cacabelos.org/biblioteca/poesia
  11. El hecho de concurrir al IV Certamen Internacional de Poesía “Manuela López” implica la plena aceptación de estas bases, cuya interpretación se reservan la organización y el jurado.

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RESOLUCIÓN POLA QUE SE TRASLADA O FALLO Á SEGUNDA QUINCENA DE NOVEMBRO (PDF)

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Xurado

Rogelio Blanco nació el 13 de abril en Morriondo, aldea cepedana. En la escuela mixta y unitaria de esta aldea realizó sus primeros estudios; los bachilleres, en la Bañeza y Astorga; los estudios universitarios, en Madrid, concretamente en las universidades Pontificia de Comillas y Complutense, y posgrados en el Instituto Superior de Estudios Políticos y Constitucionales y en el Instituto de Ciencias Sociales león XIII. Trabajó en la empresa privada. Profesor en Enseñanzas Medias y en la Universidad. Coordinó numerosos proyectos editoriales y, durante varias décadas, su actividad principal se desarrolló en los Ministerios de Cultura y Educación en los que ocupó numerosos cargos; quizá el más relevante, durante ocho años, fue el de Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas. Es autor de varias monografías de ensayo y también ha atendido otros géneros. Miembro de varias fundaciones culturales y receptor de reconocimientos; el último, recibido con gratitud, es la elección como “Leonés del año 2019”.

José Enrique Martínez (Chozas de Abajo, León, 1947) es Catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de León, actualmente jubilado. Buena parte de sus afanes investigadores se centran en la poesía contemporánea, habiendo publicado numerosos artículos sobre diferentes poetas, así como sobre narrativa, métrica y otros asuntos literarios. Entre sus libros destacan La intertextualidad literaria (2001), La voz entrecortada de los versos. Nuevos estudios sobre el encabalgamiento (2010), El lienzo de la página (2017) y El viaje de la palabra. Estudios sobre la obra de Ramón Carnicer (2015), que ha coordinado. Este mismo año ha publicado Rumor del verbo ardido. Estudios sobre la poesía de Antonio Carvajal, y está en imprenta Memoria de la herida. Ensayo sobre la poesía de José Luis Puerto. Ha preparado las ediciones de En la luz respirada, de Antonio Colinas (2004) y Los signos de la sangre (Poesía 1944-2004), Victoriano Crémer (2009). Desde 1988 se ocupa de las reseñas de poesía en el suplemento cultural «Filandón» del Diario de León.

Ester Folgueral. Nació en Fuentesnuevas, Ponferrada (1961). Se licenció en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y ha trabajado en diversos medios de comunicación en Madrid y Canarias. Fue columnista del Diario de León, sección Bierzo, y en el Día de León hasta su cierre en 2017. Desde hace diez años trabaja como profesora de Escritura Creativa en su lugar de origen, Ponferrada.

Como poeta, ha publicado cinco libros: Iucharba (1988); La espada azul (1995; Premio Nuevas Escrituras Canarias); Memoria de la luz (2006; Mención especial en el Primer certamen internacional de poesía Manuela López 2004); Lo indestructible (2009; colección Provincia del Instituto Leonés de Cultura); y Toma de tierra (2015; Editorial Gravitaciones).

Asimismo, sus poemas figuran en plaquettes y libros de autor: Sagrado invierno (2012); y en diversas antologías: Instantáneas junto al agua (2018); Poesía para vencejos (2007); El fabulador o Palafitos de sueños (2018); La noche y sus etcéteras (2018).

Alfonso García ha dedicado su vida profesional a la docencia –Licenciado en Filosofía, Graduado Social, Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil-, la gestión cultural –fue Director de Instituto Leonés de Cultura- y el periodismo, ámbitos en que ha sido distinguido con numerosos premios y reconocimientos. Cofundador de la revista de poesía Alcance, creador y coordinador del suplemento Filandón del Diario de León (1985-2012). Entre su bibliografía poética, Mi mundo, además de textos en periódicos y revistas, recitales, cursos… Tres antologías: Antología de la poesía española, Antología de la poesía hispanoamericana y Música y poesía para niños, las tres en colaboración. Además de numerosas obras colectivas, es autor de otra veintena de títulos, varios de ellos traducidos a otros idiomas. Ha impartido numerosos cursos, charlas y coloquios en diferentes puntos de España, Europa, África y América, algunos de ellos dedicados a la poesía y su inclusión en el aula.

Carmen Busmayor se ha doctorado en Filología Hispánica y, desde hace tiempo, compagina la docencia con la escritura poética. De lo último dan cuenta los títulos: Poemas de la urgencia (1985); Memorias y efluvios (1990); Árbol de carne y luz (1992); Epístola a Carmen (1993); Las flores de la lluvia (1999); Cuaderno de África (2002) y Fronterizos, adúlteros y reciclados (2004). Asimismo ha sido incluida en diversas antologías de poesía, de las que cabe destacar las españolas Presencias del origen en la poesía leonesa, de Luis Carnicero (1999), Ilimitada voz (60 años de poesía escrita por mujeres), de José María Balcells (2003) y la argentina Palabras para el alma (selección universal de poemas para la madre), de Roberto Díaz (2005).

Su obra lírica ha recibido, entre otros, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Ponferrada (1986), el Ciudad de Astroga (1991), el accésit del Premio Internacional de Poesía Eugenio de Nora (1998) y el Ciudad de Hellín (2001).

Es autora, además, de dos libros de signo bien distinto: Países poéticos de Antonio Pereira (1996) y Desde el Alzheimer. Un relato testimonial (1ª edic., 1999 y 2ª, 2005).

Sobre Manuela López

Aproximación a la poesía de Manuela López, por Emilio Vega

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Prefacio de Entre Brumas (2003)

“Un poeta no tiene -si quiera tendría-

fechas, nombres, lugares. De verdad todo sobra.

Se recuesta en el tronco seguro de su obra;

basta sólo una estrofa para su biografía”.

Estos hermosos y reveladores versos del malogrado manchego Rafael Fernández Pombo parecen haber sido expresamente escritos para Manuela López, poque no solo la retratan con fidelidad, sino que resumen y compendian también, al mismo tiempo, la importancia real de su talante artístico. En efecto; pese a su amplia y dilatada trayectoria literaria, ejemplar por demás, a Manuela le basta con una sóla estrofa para englobar en ella todas sus vivencias… ¡Tal es la magia que envuelve su palabra!

Quedan atrás y sobran los libros publicados, los premios obtenidos, sus colaboraciones para distintos medios y cualquier otro aspecto de su bibliografía. Lo argumentó en su día el escritor berciano Ramón Carnicer al afirmar rotundo que “…no puede considerarse su obra vacía de contenido“. Lo confirma quien escribe este prefacio. Y puede ratificarlo todo aquél que alguna vez se halla acercado a la belleza de su trabajo literario. Pero con ser la suya una trayectoria ejemplar, que lo es, a Manuela le basta con una sóla estrofa, todo queda eclipsado frente a la preminencia de su mensaje poético.

Si como vate Manuela López se nos antoja excepcional, como ser humano aún lo es más todavía; pues ha pasado por la vida de puntillas, sin estridencia alguna, proclamando la “alegría del servicio” que acuñó Tagore, en un ejercicio permanente de coherencia y humildad y mediante un discurso de elocuente sinceridad y transparencia. Los rasgos más acusados de su personalidad nos lo proporciona ella misma al definirse:… “De todas las elegancias, prefiero la elegancia moral”… “Mi especialidad, limar aristas, apagar el fuego y colocar una flor en la mano que contiene la ira”… “Mi vasija está saturada de Dios”… “Mi gran obsesión, la paz, el amor entre los hombres”… “Guardo un baúl lleno de desengaños”… “La vida me ha negado hasta lo más legítimo”… “Muchas tempestades, pero siempre me yergo, porque quiero mantenerme en pie para vivir y morir como los árboles”

De frases tan rotundas como estas y elaborados pensamientos filosóficos está impregnada toda su poesía, una poesía -por cierto- herida de humanidad en intenciones y que no se parece a ninguna otra, lo cual hace de ella un caso singular, cuando no único, que si bien guarda ciertas concomitancias con el resto de poetas autóctonos en razón del paisaje y paisanaje, sigue su propio rumbo y se desmarca de ellos en el contexto general de su trabajo, en la visión global de sus objetivos últimos y en la amplísima gama de recursos que emplea.

En cierto modo podríamos considerar cada uno de sus libros como piezas deslavazadas de un puzzle que es preciso completar en su conjunto si uno aspira realmente a conocer su pensamiento íntimo. En cada obra nos va dejando pistas evidentes… Su primera incursión en el terreno poético le llega de la mano de “Cauce para un latido” (Valladolid, 1977); volumen importante y título acertado para quien pone el corazón en cada verso. Su segunda publicación “Caminos de Soledad” (Mataró, 1982), salpicado de bucólicas evocaciones, marcará un punto de inflexión en su carrera literaria, nos desvelará una vez más las claves interpretativas de sus versos y supondrá para la autora un vano intento por sacurdirse del yugo de esa cruel e impuesta compañera forzosa que habrá de acompañarla el resto de su vida, hablo por supuesto de la soledad, una soledad que está presente de una forma implícita en su obra y sin la cual ni podría explicarse su robusto verbo ni el sentido final de su palabra. Las posteriores apariciones de sus libros, consignados estos por orden cronológico; es decir, “Caminito de papel” (León, 1987); “Tiempo de entrega” (Astorga, 1989); “Arena y viento” (Astorga, 1989); “Caminando por la ausencia” (Castrocalbón-León, 1989), “Cuando arde el silencio” (Bilbao, 1989); “Poemas infantiles” (Astorga, 1992) o “Intimidades” (Astorga, 1993), no habrán otra cosa que seguir el rumbo trazado de antemano, si bien refrendarán su compromiso ético y se convertirán en su más firme declaración de intenciones. Serán, en definitiva, nuevas piezas del puzzle mencionado; algo que puede apreciarse especialmente, por un lado, en los volúmenes “Caminito de Papel” y “Poemas infantiles“, en los que su autora, sin pretenderlo acaso, o tal vez de manera consciente, nos revela otro aspecto de vital importancia. Y es que en el fondo, y pese a su avanzada edad, Manuela López no ha dejado nunca de poseer el alma candorosa de una niña. Y por otro, el poemario “Tiempo de entrega“, en el que la autora, como bien reza el último libro, se entrega totalmente de manera incondicional a un buen número de personajes -entre los que me cuento- sin otro afán que el de rendir un tributo sincero y emocionado a quienes, a lo largo y ancho de su fecunda vida literaria se detuvieron un instante en su memoria.

Captítulo aparte merecen las entregas de “Arena y viento” e “Intimidades“, que van a suponer para Manuela el reconocimiento público y su designación oficiosa como poeta mayor por excelencia.

Poetisa de largo recorrido y altos vueltos, artífice de la palabra y conocedora de la poesía española del último medio siglo; Manuela López ha practicado con aplomo toda clase de estilos literarios, desde las formas más clásicas de composición -como la décima o el soneto- hasta las más recientes tendencias de vanguardia. Ha dejado impreso su sello de calidad en temas dispares como los intimistas, el humanismo, la poesía infantil, el misticismo o la poesía social, por citar solamente algún ejemplo. Pero si existe algún género en el que Manuela López haya destacado especialmente, ese no es otro que el romanticismo (la tristeza, el dolor, la soledad, el desamor y la muerte) son temas recurrentes en su obra que la autora trata con especial sensibilidad, pero que -de algún modo- ha sabido hacerlos novedosos dotando a su trabajo del ritmo y el color que demandaban, con hallazgos verbales muchas veces o en base al uso, en su medida justa, de imágenes audaces y hermosísimas metáforas en un estilo, el suyo, que tiene marchamo de identidad y acento propio.

Que Manuela López ponga a menudo “el dedo en la llaga“, en lo corcerniente a los temas románticos, no es fruto de la casualidad precisamente. Su intrahistoria está cuajada de pesares, y los cuenta y los canta con sin par devoción, agradándose en ellos, con tal profundidad y tal realismo, que llega a hacer partícipes de ellos a todos sus lectores. Pero ello no significa necesariamente que el dolor que transmiten sus poemas tenga su origen en casusas emocionales derivadas de su estado anímico. No es así en absoluto: Observadora atenta de su entorno más próximo, Manuela López recoge la amargura de aquél que la padece y llega a hacerla suya hasta tal punto, que se diría que o bien le pertenece, o forma parte de su almario poético. Y es que, en definitiva, como todo poéta auténtico, y Manuela lo es, ha tenido que morir interiormente para expresar con tal acierto y tanta fuerza los distintos matices del sufrimiento humano.

Conozco lo suficiente a Manolita como para saber a ciencia cierta que no es nada proclive a los halagos. Sin embaego, cómo evitar ante una autora de su talla que no se nos deslice algún elogio. Y más aún; cómo evitar también, al mismo tiempo, no señalar su discreción por una parte y no admirar por otra a la persona que ha inventado un alfabeto de ternura, que vive en plenitud la poesía y ha hecho del amor su mayor argumento.

EMILIO VEGA

-Poeta-

Máis sobre Manuela López

Santiago Bolaños, M. F. (2015). Aquellas universitarias:¿y si nosotras fuéramos su historia?. En La residencia de señoritas y otras redes culturales femeninas (pp. 227-252). Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.

Manuela López en Datos.BNE de la Biblioteca Nacional de España

Publicacións de Manuela López no Sistema de Bibliotecas de Castela e León

“Alondra”: cuadernos de poesía femenina / Manuela López García. [S.l.]: El Paisaje, 1989

Arena y viento / Manuela López García. Astorga: Centro de Estudios Astorganos Marcelo Marcías, 1989

Caminando por la ausencia / Manuela López García. Castrocalbón, León: Alamo verde, 1989

Caminito de papel / Manuela López García. León: Celarayn, 1987

Caminos de soledad / Manuela López García. Mataró: Agrupación Hispana de Escritores, 1982

Cuando arde el silencio / Manuela López García. Bilbao: Ed. Cervantes, 1989

Entre Brumas / Manuela  López García. Cacabelos: Ayuntamiento de Cacabelos, 2003

Intimidades / Manuela López García. Astorga: [s.n.], 1993

Poemas infantiles / Manuela López García. Astorga: Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías, 1992